Asistí
por curiosidad a Metrocentro, me dijeron que ahí las
miradas se entrelazan en un juego de diversidad, consumo y
misterio. Caminaba por uno de los tantos pasillos lustrados
por los pasos de las compras y te vi... venías hacia mí.
Tendrías
unos 18 años o menos y al detener la contemplación
de tu imagen en mis pupilas sentí una extraña
agitación en los sentimientos. Creo que me emocioné.
Confusa combinación de deseo y atracción. En
segundos creé la visión de tu cuerpo desnudo untado
en aceite, expuesto bajo un ardiente sol caminando hacia mí...
respiré del aire que te rodeaba y pasaste de largo.
Delgado, de
manos largas y marcadas venas verdes, peinado a la moda, envuelto
en ropa veraniega y colorida, con marcas de vigor en piernas y
pechos; labios carnosos, ensalivados de humedad y sabor. Ojos
inmensamente brillantes, como dos estrellas coronando un cielo de
piel blanca, levemente dorada por el sol. Un chico bastante guapo,
un capitalino estupendamente provocador.
Volví
a ver hacia atrás... ¿por qué lo hice? Tú
también me miraste de la misma forma.
Tranquilo,
no pasa nada, pensé. Ha sido sólo una
coincidencia... respira, respira... -me dije a mi mismo-, no me
mirabas a mí, no, no. Posiblemente no me mirabas a mí.
Seguí
caminando y una absurda sensación de armonía se
esparció en el entorno. Las vitrinas comerciales se
transformaron en espejos y el techo metálico dejó
entrever el cielo azul. Dos puntos en el inmenso universo se habían
cruzaron al fin. Tú y yo quizás tan diferentes en
medio de infinitas posibilidades, casi hacemos que se descuide la
providencia. Sólo faltó un ingrediente: tu voz o la
mía atravesando nuestras escalas armónicas
distintas. Pero ni tú ni yo dijimos nada, nos alejamos, me
alejé... te alejaste.
No fue algo
meramente físico, a pesar de que sin duda eras un chamaco
verdaderamente atractivo y presumido. Fue como escuchar por
primera vez una canción hecha para mí y así
te seguí visualizando con los ojos cerrados. Me detuve en
la reja al final de lo que llaman: la octava etapa, seguí
respirando de ti y viendo hacia el vacío. Pensaba en el
contacto con tu piel y el sólo hecho de imaginarlo me
desvanecía.
Recordé
que leí que cuando dos ondas armonizan su frecuencia,
encuentran resonancia y si la armonización entre ambas es
perfecta, se convertían en una sola onda, amplificada hasta
perderse en el infinito. Creo que encontré tu resonancia,
pero no descubrí si complementabas mi canción.
Abrí
los ojos y ahí estabas una vez más ¡Madre mía!
Bajabas por las escaleras mecánicas hasta la planta segunda
y desde ahí lanzaste tu mirada salvaje y penetrante. Sentí
toda una sinfonía de escalofríos desvaneciéndose
en mí, justo en el momento en que se cruzaron el brío
de tus ojos con los míos. Sonreíste y el
tiempo se detuvo y aunque parecía como si esas escaleras te
llevaran al centro de la tierra yo no hice nada, efectivamente, me
quedé inmóvil por un momento. Te marchaste y no
reaccioné de la mejor manera, era exactamente uno de esos
momentos en que se pide la mejor de las decisiones y no la encontré
por ninguno de mis razonamientos.
Estoy
seguro de que a tu manera también provoqué algo en
ti y es por eso que aún no acepto y me culpo de que te
hayas ido sin decir nada, que te hayas perdido a lo lejos sin
haberte ni siquiera sonreído. Recuerdo que después
te busqué, pero ya no estabas. Al salir a la calle, no supe
a donde ir, no sabía que dirección tomar, debí
seguirte antes que llegara la oscuridad de abril sobre San
Salvador.
Al
anochecer te seguí pensando, miraba al cielo y me consolé
al imaginar que simplemente fuiste un lucero caído del
cielo y que si me hubiese acercado a ti, habría evitado que
volvieras a tu sitio allá arriba... con las estrellas y los
ángeles.
Cuida de tu
encanto joven anónimo salvadoreño, que yo atesoraré
tu esplendor en mis recuerdos.
Nem
(relato
de uno de los tantos momentos mágicos de mi último
viaje a San Salvador)
Vínculos
especiales
Subscripción
SoloCheros
Hacete
miembro de SoloCheros y recibí mensajes importantes
relacionados con el acontecer gay en El Salvador y actualizaciones de
esta página. Sé el primero en enterarte!